Sobre el MRTA, y su posible tendencia libertaria

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Este artículo fue publicado originalmente en diciembre del 2012 en este mismo blog, Bitácora Anarquista. La primera versión contaba con un archivo adjunto que ahora forma parte de este mismo ensayo. 

El MRTA fue, durante los años 80 y 90, la segunda organización armada revolucionaria en el Perú. Sus orígenes remontan al año 1980 cuando se concreta la unidad del PSR-ML (Partido Socialista Revolucionario- Marxista-Leninista) y el MIR-EM (El Militante), tomando así las nuevas siglas MRTA. En 1986, el MIR Voz Rebelde se incorpora al MRTA.  De ideología marxista, el MRTA seguía el ejemplo y asumía el legado de Manco Inca, Tupac Amaru , Micaela Bastidas, José Carlos Mariátegui, Luis de la Puente Uceda, y el Che Guevara. En sus propias palabras el MRTA fue “parte de la corriente revolucionaria que se constituyó críticamente a las organizaciones de la izquierda tradicional reformismo, trotskismo y maoísmo a partir de la crisis del Movimiento Comunista Internacional y el auge de los movimientos de liberación en Asia, África y América Latina.”[1]

 Entre sus mas conocidas acciones, se encuentran la toma de la ciudad de Juanjui (donde Víctor Polay Campos fue entrevistado por primera vez por Alejandro Guerrero), la fuga de mas de 50 emerretistas del penal de Castro Castro, y la toma de la embajada del Japón por 14 emerretistas, que meses después fue retomada en la famosa y polémica operación Chavín de Huantar.

Escribir sobre el MRTA es un asunto algo personal ya que fue durante mi infancia que transcurrió el periodo mas violento de la guerra civil que azotó al Perú. Incluso recuerdo haber visto alguna vez, desde un edificio adyacente, la embajada de Japón tomada con una diminuta bandera peruana con el símbolo del MRTA, y un par de pancartas que no llegué a descifrar. Recuerdo preguntarme que motivo podría ser tan preponderante para que esos catorce hombres arriesgaran su vida, en lo que parecía ser una misión suicida. Lógicamente debía existir una razón y no me bastaba con que se dijera que eran terroristas. En esos tiempos, como hoy en día, mi círculo social definía al MRTA como un grupo terrorista, al igual que Sendero Luminoso (comúnmente se mezclan las dos organizaciones como si no existieran diferencias entre estas), cuya misión era acabar con la sociedad peruana, matando y aterrorizando a la mayor cantidad de gente posible con coches bombas, secuestros, y matanzas al paso, sin contar los apagones semanales (Tan grande era mi ignorancia o ingenuidad infantil que me imaginaba a los miembros de Sendero Luminoso como pequeños hombrecitos con linternas que merodeaban por los cerros que rodean Lima, esmerados en cortarnos la luz, En el caso de Sendero, la realidad no era tan distinta).

Por el contrario, nunca escuché decir a nadie que Fujimori era un dictador, ni siquiera autoritario, ni escuché sobre todas esas otras atrocidades que efectuaron los militares y el gobierno fujimorista. Incluso hoy en día, la mayoría de peruanos ignoran que un gran porcentaje de las víctimas del conflicto interno fueron obra de agentes del estado. La Comisión de la Verdad nos proporciona las siguientes cifras:

“…el número total de muertos y desaparecidos causados por el conflicto armado interno peruano se puede estimar en  69,280 personas, dentro de un intervalo de confianza al 95% cuyos límites superior e inferior son 61,007 y 77,552, respectivamente. Las proporciones relativas de las víctimas según los principales actores del conflicto serían: 46% provocadas por el PCP-Sendero Luminoso; 30% provocadas por Agentes del Estado; y 24% provocadas por otros agentes o circunstancias (rondas campesinas, comités de autodefensa, MRTA, grupos paramilitares, agentes no identificados o víctimas ocurridas en enfrentamientos o situaciones de combate armado). “[2]

Volvamos al MRTA. Algunos años después de la operación Chavín de Huantar y la derrota de Sendero Luminoso y el MRTA, comencé a interesarme por la historia reciente del Perú; quería identificar a los malos de los buenos durante el conflicto interno. En un principio, fue fácil identificar a Sendero como lunáticos al estilo del Khamer Rouge (En el Perú tenemos la suerte de habernos tocado la peor guerrilla de Latinoamérica). De la misma forma pude identificar al gobierno peruano de Fujimori como una banda de mafiosos corruptos, quienes tampoco tuvieron mayor problema en exterminar a miles de inocentes, en su mayoría indígenas analfabetos que al no tener documentos de identidad, se esfumaron de la historia en el anonimato.

Catalogar al MRTA fue más difícil y es solo ahora que he leído lo suficiente que puedo intentar dar una respuesta objetiva. A propósito del MRTA, la Comisión de la Verdad concluye su informe final de la siguiente manera:

“En 1984, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) inició a su vez una lucha armada contra el Estado y es responsable del 1.5 por ciento de las víctimas fatales que fueron reportadas a la CVR. A diferencia del PCP-SL, y en forma similar a otras organizaciones armadas latinoamericanas con las que mantuvo vínculos, el MRTA reivindicaba sus acciones y sus miembros usaban distintivos para diferenciarse de la población civil, se abstuvo de atacar a la población inerme y en algunas coyunturas dio muestras de estar abierto a negociaciones de paz. Sin embargo, el MRTA incurrió también en acciones criminales, recurrió a asesinatos, como en el caso del general Enrique López Albújar, a la toma de rehenes y a la práctica sistemática del secuestro, crímenes que violan no sólo la libertad de las personas sino el derecho internacional humanitario que el MRTA afirmaba respetar. Cabe resaltar también que el MRTA asesinó a disidentes de sus propias filas.”

Siguiendo la conclusión de la CV, y considerando el contexto económico y social de aquella época, el MRTA no luce a primera vista como los terroristas asesinos que la prensa insiste en condenar. Pero solo basta una investigación mas extensa para darse cuenta que el MRTA estuvo lejos de ser una organización amiga del pueblo. Las pruebas que he acumulado (a partir del Informa Final de la CV y de los comunicados del MRTA) y que muestro a continuación son suficientes para comprobar que el MRTA se encuentra a años luz de la corriente libertaria, o el anarquismo, como quieran llamarlo:

Extractos del Informe Final de la Comisión de la Verdad Acerca del MRTA

“El 12 de julio, siete puestos policiales, ubicados en diferentes distritos de Lima, fueron atacados en forma simultánea; y el 25 de julio, un «coche bomba» fue colocado en el Ministerio  del Interior, sin ocasionar víctimas mortales. Esta fue la primera vez que se hizo uso de esta modalidad terrorista.” (p. 393)

“Estos secuestros se iniciaron en septiembre de 1987 y fueron realizados en Lima por las llamadas  Fuerzas  Especiales. Los emerretistas canjeaban la libertad de sus rehenes a cambio de importantes sumas de dinero. Sin embargo, dos de los empresarios secuestrados fueron ultimados por el  MRTA. Durante su cautiverio, los empresarios  permanecían ocultos en las llamadas «cárceles del pueblo» – espacios de reducidas dimensiones e insalubres- siendo  vigilados constantemente.”  (p. 405-406)

“De otro lado, durante el primer semestre de 1988 se produjo el primer «ajuste de cuentas» por parte del MRTA a ex militantes, en el ámbito del Frente Nororiental. En esta zona, militantes provenientes del MIR VR quedaron disconformes con la unificación entre su agrupación y el MRTA;  por  lo  que  aunque  formalmente aceptaron la unidad, durante los meses siguientes trabajaron por crear un proyecto político militar propio. Ese fue  el  caso  de Pedro Ojeda Zavala, «Darío», quien encabezó a los futuros disidentes. Cuando creyó que las condiciones le eran favorables  pretendió organizar una columna guerrillera y desligarse del MRTA. Sin embargo, su intento no tuvo la repercusión esperada,  aunque sus acciones provocaron la desarticulación del destacamento de Shanusi (MRTA  1990:128).  Ante  ello, el «tribunal revolucionario» del MRTA consideró  a  Pedro  Ojeda y a sus seguidores como «traidores». «Dario» fue ubicado por sus ex compañeros y fusilado el 30 de octubre de 1988. Así se puso punto final al primer intento de cisma en el Frente Nororiental.”  (p. 406)

“El 8 de diciembre  un destacamento  emerretista «ajustició» a Alejandro Calderón, presidente de la ANAP (ApatywakaNampitsi-Ashaninka del Pichis) bajo la acusación de que había sido él –cuando niño- quien había entregado a Máximo Velando, dirigente del MIR, a las fuerzas del orden en 1965. Para un sector de la  dirigencia  del MRTA, el asesinato de Calderón fue visto como «un acto de justicia histórica» (Mateo).  En cambio, para la mayoría de la Dirección Nacional fue un «error» que motivó el inmediato «levantamiento Asháninka» para expulsarlos de su territorio. Por propia  decisión,  el MRTA  replegó sus fuerzas sin presentar combate al denominado «Ejército Asháninka». Sin embargo, los nativos les ocasionaron algunas bajas.” (p. 407)

“Luego, el 29 de mayo otro comando emerretista  colocó  un  coche bomba en el cuartel de Jauja (Junín).  Sin embargo, la acción más extrema la  constituyó el asesinato del general (r) Enrique López Albújar Trint, ex Ministro de Defensa del gobierno de Alan García, el 9 de enero de 1990. El General fue emboscado por tres emerretistas, quienes lo acribillaron cuando manejaba su auto sin los  miembros de su seguridad personal. Tal  acción mereció la condena unánime de amplios y diversos sectores sociales y políticos del país.” (p. 409)

“Al respecto, Víctor Polay Campos sostuvo que: «en el caso de la ejecución del general López, fue acuerdo y decisión de un tribunal revolucionario como respuesta al asesinato de prisioneros y repase de heridos y combatientes del MRTA en Los Molinos [sic]» (1990:19).”  (p. 410)

“En julio, «Germán» fue entrevistado por una revista de circulación  nacional. En ella, criticó duramente a Víctor Polay Campos y precisó las razones de su alejamiento del MRTA. El 22 de agosto de 1991, un grupo emerretista lo asesinó. Meses después, el 25 de enero de 1992, Andrés Sosa Chanamé, ex dirigente del  PCP  Unidad,  ex  integrante del Frente Patriótico de Liberación (FPL) y ex militante emerretista también fue asesinado en el distrito de Villa El Salvador. Según Víctor Polay, Andrés Sosa empezó a «hacer un trabajo de saca de información, de topo […] [y por tal razón] se determinó, mediante un tribunal, su ejecución».” (p. 416)

“…como recuerda Gálvez Olaechea, «los Robin Hood de los inicios fueron endureciéndose con los golpes de la guerra y la ley del Talión fue una tentación demasiado poderosa» (2003:52) que los llevó finalmente a cometer flagrantes violaciones de los derechos humanos.”  (p. 424)

“El 31 de mayo de 1989, un grupo de seis integrantes  del MRTA ingresó violentamente al bar conocido como las ‘Gardenias’ en el Asentamiento Humano «9 de Abril» de la ciudad de Tarapoto, departamento de San Martín. Los subversivos aprehendieron a ocho ciudadanos a los que acusaron de delincuencia y colaboración con las Fuerzas Armadas y Policiales. Las ocho personas, que eran travestis y parroquianos del bar, fueron asesinadas con disparos de armas de fuego. A los pocos días, el semanario «Cambio», órgano oficioso del MRTA, reivindicó la acción como una decisión del grupo subversivo debido a que las fuerzas del orden supuestamente amparaban «estas lacras sociales, que eran utilizadas para corromper a la juventud». Los miembros del MRTA activos en la ciudad de Tarapoto hicieron similar apología de la masacre a través de mensajes en las radioemisoras locales. El semanario, al mismo tiempo, mencionaba un crimen similar ocurrido en febrero, cuando el MRTA ejecutó «a un joven «homo» muy conocido en Tarapoto». La Comisión de la Verdad y Reconciliación ha recibido un testimonio que corrobora este crimen y señala que  el  cuerpo de la víctima fue abandonado con un cartel que decía «Así mueren los maricones».

El semanario «Cambio» justificaba los hechos alegando que los  subversivos  habían condenado en febrero las actividades de «todo homosexual, drogadicto, ratero, prostituta» y les había instado a que «enmienden su vida», pero que las víctimas «olvidaron el ultimátum», por lo que el MRTA decidió demostrar «que no advierte en vano». Según esta justificación, los actos del MRTA se debían a que ninguna autoridad «hacía algo por evitar una negativa influencia en la población juvenil» y evitaban cumplir un supuesto deber de castigar a estas personas debido a su orientación sexual: «¿Por qué el MRTA tiene que  castigar  a delincuentes comunes si existe una Policía Nacional que tiene por misión velar por la seguridad ciudadana?».  El Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) ha denunciado que crímenes similares ocurrieron en el departamento de Ucayali entre mayo y julio de 1990, cuando tres travestis fueron también asesinados por el MRTA. Ha señalado también que en 1992, los dirigentes del MHOL recibieron amenazas telefónicas de dicha organización subversiva. «MRTA en Tarapoto. Hacen humo a delincuentes y soplones» Semanario Cambio. 8 de junio de 1989. Las citas en el texto pertenecen, salvo mención en contrario, a este artículo. Incluye dos fotografías de las víctimas y el lugar del crimen.

Las ocho personas asesinadas en Tarapoto, de  acuerdo  a  distintas fuentes, fueron César Marcelino Carvajal, Max Pérez Velásquez, Luis Mogollón, Alberto Chong Rojas, Rafael Gonzales, Carlos Piedra, Raúl Chumbe Rodríguez y Jhony Achuy. En la época en que estos crímenes se cometieron, el mando regional del MRTA era Sístero García Torres, quien luego se acogería a la ley de arrepentimiento.

La comisión de estos condenables asesinatos,  su reivindicación explícita por parte  del MRTA y el hecho de que esta línea de acción de terror se mantuviera a lo largo de un lapso de tiempo considerable, permiten afirmar que el grupo armado en cuestión  tenía  una  conducta intolerante, que buscaba legitimarse ante la población, estimulando los prejuicios sociales contra la homosexualidad; y que buscaba crear un sentimiento de zozobra entre las personas pertenecientes a minorías sexuales.” (p. 432-434)

Extractos de “Historia del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA)”

 “CHICLAYO: TUVIMOS QUE ERRADICAR LA INFECCION

Los Cusquén secuestraron, torturaron y asesinaron a estos compañeros. Después enterraron sus cuerpos en terrenos alejados de la ciudad. No solamente querían el poder en la zona sino implantar una práctica cruel, perversa, enfermiza. Se comprobó también que sus maquiavélicas manipulaciones amenazaban a otras organizaciones de izquierda en Chiclayo.

Fueron capturados, sometidos a juicio y el tribunal constató que aparte de los tres compañeros habían asesinado a otras personas. Se les declaró culpables al encontrarse los despojos de los compañeros MIGUEL MEDINA, LUIS ALFREDO SAMAME ZATTA y el de WILLIAM PERRIGO. El tribunal revolucionario condenó a estos asesinos. Fueron fusilados.

Toda organización alzada en armas en algún momento de su trayectoria tiene que hacer frente a estos brotes aislados que son maniobras del enemigo o deformaciones en las personalidades de ciertos tipos que actúan de manera retorcida y que la revolución para estas personas enfermas no son más que el pretexto que les permite dar rienda suelta a sus instintos destructores, perversos. Estos casos por lo general más que en lo político encuentran su explicación en el terreno de la patología.”

“UNA PROVOCACION DESBARATADA

En el primer semestre el Frente Nor Oriental fue escenario de una repudiable labor de zapa con el objetivo de causar destrucción. Pero no fueron las FFAA ni las FFPP directamente sino otra clase de enemigos los que se esforzaron en urdir sinuosamente esta conjura. Los traidores provenían del sector del MIR-VR que se resistió a la unidad e insistían en la vigencia de estas siglas. Nadie podía prohibirles y menos aún nosotros que realizaran actividades políticas y que siguieran manteniendo el nombre de MIR, pero otra cosa muy diferente era que toda su labor fuera orientada contra el MRTA.

En el Frente Nor Oriental habíamos tenido varias bajas y nos encontrábamos en pleno proceso de readecuación de los destacamentos. Eran momentos difíciles. El enemigo casi nos pisaba los talones. Sin recursos económicos y enfrentados a la dureza de la vida en el campo, cuando estos elementos aparecieron en la zona, particularmente Pedro Ojeda que era conocido en el lugar por algunos compañeros, porque antes de la unidad había trabajado en esos lares.

Sobre este sujeto recaían muchas sospechas. Enviado por su organización a Colombia fue capturado al mes no en el monte sino en la ciudad. Todo indicaba que incapaz de soportar campaña guerrillera del Batallón América desertó. Fue entregado a la policía peruana y al poco tiempo salió en libertad.

Nunca se reintegró y se vinculó más bien a los que no aceptaron la unidad y se empeñaron en una repudiable labor en contra del MRTA.

Cuando viajó a la zona de San Martín a pesar de ser conocido y no obstante los controles de las FFAA y FFPP, se movilizaba abiertamente, sin dificultades. Pero lo más extraño es que el equipo de inteligencia del MRTA en la zona lo detectó varias veces entrando y saliendo subrepticiamente del cuartel de Morales, lo que hacía presumir algún tipo de vinculación con el enemigo.

Empezaron de manera sorda, subterránea, tratando de envenenar con mentiras y calumnias a los compañeros. A inicios del segundo semestre contando con la deslealtad de algunos miembros se apoderaron de armamento, equipos, bonos, y desarticularon el destacamento de Shanusi debido a la traición del mando. Pretendieron lo mismo con el destacamento central.

Pero aquí la respuesta fue diferente. Los campesinos del Mayo Medio rechazaron esta actitud provocadora que buscaba liquidar el frente y el comportamiento firme de los comandantes Osler Panduro Rengifo (Augusto), Rodrigo Gálvez (Juan), permitieron que este intento de infiltración fuera completamente derrotado y Pedro Ojeda fusilado.”

“EL ESPECTRO DE MÁXIMO VELANDO

En el Frente Oriental el trabajo se extendía aceleradamente entre la población nativa. Los combatientes eran aceptados, escuchados en las etnias ashaninkas y muchos jóvenes por propia iniciativa se enrolaban y participaban en las actividades de la columna. Otras etnias eran más recelosas, cautelosas, pero no existía animadversión ni rechazo.

Hasta que a la columna llegó la información que un cuarto de siglo atrás se había cometido un delito contrarrevolucionario. Máximo Velando, uno de los altos dirigentes del MIR en las guerrillas del 65, había sido delatado y entregado por Alejandro Calderón al ejército que lo asesinó.

Quien estaba al mando de la columna actuó de manera esquemática, irresponsable, aplicando rígidamente un criterio que en las circunstancias concretas, el fusilamiento, no tenía nada de sanción ejemplarizadora.

Menos aún cuando se toma la decisión sumariamente contra quien con los años transcurridos se había convertido en jefe de los ashaninkas del Pichis Palcazo. Esta muerte, como era lógico, es incomprensible para la idiosincrasia nativa, en cuyo universo Alejandro Calderón era una especie de gran padre.

Este gravísimo error derivó en que algunos ashaninkas se asimilaran a la estrategia contrasubversiva del ejército. El MRTA optó por replegarse para evitar enfrentamientos que hubiera causado muchísimas bajas entre los nativos y enfatizó en un trabajo más político en la zona. El mando que cometió tan grueso yerro sin medir sus consecuencias fue expulsado del MRTA.”

“EJECUCIÓN DE LÓPEZ ALBÚJAR

Se mantiene la campaña del ejército a través de medios de comunicación distorsionando groseramente la situación del MRTA. Rolando está preso, el problema con los ashaninkas es deformado presentándolo como una guerra particular donde los nativos, según los embustes en forma de noticias, han desarticulado al destacamento guerrillero, el revés de Izcozasín tratan de aprovecharlo al máximo forzando caricaturescamente los hechos. Toda esta inmundicia persigue el deterioro de nuestra imagen en la conciencia popular y hacer creer a la opinión pública que el MRTA está en desbandada.

Es también en estas circunstancias que se decide la ejecución del ex Comandante General del Ejército y ex ministro de la Defensa, General Enrique López Albújar. El operativo estaba destinado a no dejar impune el bárbaro exterminio de los guerrilleros en Molinos. El MRTA no podía permitir esa bacanal sangrienta del repase de heridos y prisioneros así como de la indefensa población civil, que fue avalada y celebrada por el presidente; pero que fueron disposiciones acordadazas por los altos organismos castrenses cuando el General Enrique López Albújar las jefaturaza; y era también el Jefe Superior cuando ocurrió lo de Molinos.

La acción fue planificada teniendo en cuenta que siempre se movilizaba con un grupo de protección en su camioneta y otro vehículo que lo acompañaba con custodia armada. Coincidió que ese día los guardaespaldas no llegaron.

El comando se retiró sin contratiempos. Esta acción era también una evidencia que no estábamos desarticulados ni en retirada.

En enemigo cambió la táctica. Ya no estábamos agonizando sino más bien habíamos cambiado la línea, y pretendió nuestro desprestigio asociándonos con las crueldades de SL, sin tomarse por cierto el trabajo de señalar que la mayoría de las víctimas de SL son gente humilde, del pueblo.

A lo que contribuyeron algunos “estudiosos de la subversión” teorizando sobre la “senderización” del MRTA. Toda esta monserga sin fundamento quedó después relegada cuando nuestras propuestas y práctica demostró que la posición no había sufrido ningún cambio.”

¿Influencia libertaria en el MRTA?

Los ejemplos dados demuestran que el MRTA fue una organización autoritaria, intolerante, que asesinó a sus propios camaradas en algunas ocasiones, aunque sus militantes lo hayan negado. Entonces, cuales son los indicios que señalan que el MRTA tenía una influencia o tendencia libertaria? (Por libertario, me refiero al anarquismo). A continuación, presento una pequeña recopilación.

En la ultima entrevista conocida del comandante Nestor Cerpa Cartolini, realizada por la revista anarquista de suiza Confrontation, ocurre el siguiente dialogo:

“P. Compañero Néstor Cerpa, como tú sabes nosotros pertenecemos a la corriente libertaria del socialismo. Este reportaje se difundirá especialmente en tal ambiente político.

R. Sí, yo tengo un gran respeto y simpatía general por todas las corrientes del socialismo.

P. ¿ Qué cosas salientes ubicas de nuestra corriente de pensamiento y acción?

R. Ahorita ubico a Bakunín, teórico que militó en la 1ª Internacional. Ubico el intento revolucionario del anarquismo obrero español. A nivel de nuestra América Latina, y a principios de siglo, al Partido Liberal mejicano, más tarde anarquista, que tuvo como figura saliente a Ricardo Flores Magón; a la FAU-OPR en Uruguay en la década del 60 y algo del 70, que figuran sus operaciones militares y su trabajo de masas hasta en un libro del enemigo, un libro de las FF.AA. del periodo de la dictadura. Y bueno, tenemos aquí en Perú un anarquista que es una referencia histórica vinculada a la lucha de clases: González Prada.”[3]

En una compilación intitulada “Experiencias Históricas del Anarquismo” encontramos el siguiente fragmento: “Durante la génesis del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) podemos encontrar participación de posiciones y tendencias anarquistas. Como se detalla en el texto de la Comisión Política del MRTA, hacia 1982 cuando se estaban definiendo las estrategias revolucionarias que se iban a utilizar, se expresaron “marcadas reminiscencias anarquistas que pretendía (…) un golpe de mano liderado por dirigentes gremiales”. Así mismo dirigentes del MRTA como Néstor Cerpa Cartolini y Miguel Rincón Rincón reconocían influencias del anarquismo en sus pensamientos.”[4]

En un artículo publicado en Anarkismo.net, el politólogo y militante de la Federación Anarquista Gaucha, Bruno Lima Rocha relata la experiencia de control territorial del MRTA en el Frente San Martín: “En ese terreno, en los municipios donde el MRTA operaba, era la fuerza hegemónica en armas y la mayoría de las veces tenía el monopolio de la fuerza. Pero, sabiamente, eso no implicó el monopolio de la representación política. La estructura de la sociedad fue dividida en Asambleas Regionales Populares, donde todos los grupos de interés, sindicatos, movimientos populares, delegados de micro-regiones y organizaciones de izquierda tenían sus delegados con voz y voto. El MRTA era una fuerza más en ese universo de decisión política, con el mismo peso de voto que los demás. …Es esencial comprender que el concepto aplicado por el MRTA a la organización social en San Martín es poder popular. Esto significa una estructura de delegación política a los militantes votados directamente por los segmentos del pueblo organizado, que construyen instancias de regulación social y es de donde viene la soberanía popular por excelencia.” [5]

Para el 2007, la Dirección Estratégica del MRTA responde en una entrevista lo siguiente (la respuesta implica un gran cambio ideológico y estratégico claramente influenciado por el EZLN y las ideas libertarias/anarquistas de autogestión):

“Nosotros luchamos por el poder para el pueblo, nuestro objetivo estratégico es la toma del poder por el pueblo y no por el partido. Y ella solo será posible … de la capacidad que tenga el pueblo para organizarse y defender sus conquistas, de la necesaria radicalización de la democracia donde el pueblo pueda elegir a sus representantes y ellos estén sometidos a un permanente control popular y revocatoria bajo el principio de “mandar obedeciendo”. El MRTA contribuye en este proceso coadyuvando en el empoderamiento del pueblo, en su autoorganización en una dimensión integral, en la construcción de la contra-hegemonía que se da en todos los terrenos políticos, sociales, culturales y sabemos que las clases dominantes no cederán en sus privilegios y por ello nos imponen una cultura del silencio, del miedo, del terror y la persecución a toda forma de protesta y organización popular…. El MRTA no ha iniciado la lucha revolucionaria en el PERU. Somos continuadores de una historia hermosa de luchas libertarias ”.[6]

Como vemos,  hay suficientes pruebas para relacionar al anarquismo con el MRTA, pruebas justificadas incluso por militantes de esa organización. Pero, que piensan los militantes del movimiento libertario a todo esto? Surfeando en la web, se puede encontrar la respuesta de un “anarcocomunista limeño” a los alegatos del MRTA de que tienen influencia libertaria. “En ella, su autor denuncia un supuesto oportunismo ideológico por parte del MRTA, al declarar éste su adhesión al “pensamiento libertario”, a la vez que denuncia el carácter reformista o socialdemócrata de su línea política.” Aquí, algunos extractos:

“…En el número 32 de la publicación LLAR, correspondiente a febrero de 1999, se incluyeron fragmentos de una entrevista realizada en penal de Chonchocoro, en Bolivia,a Martín Serna Ponce, preso del MRTA. En esta entrevista MSP sostiene una serie de opiniones que, en tanto se hallan referidas a hechos de los cuales somos partícipes y testigos presenciales o a nuestras opciones libertarias, anarquistas, autónomas o como se las quiera llamar, creemos merecen un análisis detallado, que a continuación ensayamos:”

“…El que hoy en día, bajo la influencia del EZLN y no siendo ya una opción de poder, se presente deseoso de “otra forma de organicidad” sin abandono de las armas, no significa otra cosa más que el mantenimiento del clásico esquema organizativo partidario-vanguardista, marcado por la presencia de comandantes (de Cerpa Cartolini, diría  MSP, “es el único hombre del MRTA que puede ser nuestro comandante”) y direcciones nacionales, característicos de una organización vertical y vanguardista que niega toda autonomía real, incluso en lo que a una posibilidad de autocrítica local se refiere (“es la dirección nacional la que tiene que dar oficialmente la autocrítica”, responde MSP cuando se le pregunta al respecto).”

“…El que ahora, hablando de sus “ideales libertarios”, afirmen que “el pensamiento libertario siempre ha sido lo predominante en nosotros (…) por que la mayoría de colectivos que apoyan y participan en la lucha tupacamarista, abrazan el ideal libertario: Autonomía, Autogobierno, Acción Armada”, no hace sino confirmar nuestras opiniones, máxime cuando no se hace explícito un deslinde definitivo con las pretensiones de constituir un nuevo Estado y mantener las relaciones capitalistas.”[7]

(El artículo entero se puede consultar haciendo click aquí.)

Por otro lado, las FAR-EPT (Fuerzas Armadas Revolucionarias – Ejercito Popular Tucamarista), quienes reivindican surgir “de la experiencia revolucionaria de lucha político-militar desarrollada por el MRTA…”, hacen mención en un artículo lo siguiente:

“Una verdadera y comprometida política de construcción partidaria, somete a dura crítica el desorden orgánico es  decir el anarquismo en su más pura expresión. Y desde la perspectiva histórica permite un superior nivel de desarrollo político, y constituye una corriente histórica fiel a su práctica y concepto de articulación orgánica.”[8]

Este última declaración supone una ignorancia total sobre lo que significa el anarquismo, y al mismo tiempo ignora que militantes del MRTA han promovido, aunque sea solamente en palabras, las ideas libertarias.

De todos estos extractos, indicios, y ejemplos que pretenden unir al MRTA con las ideas libertarias, se puede realizar algunas conclusiones. El MRTA fue, en la practica, una organización marxista-leninista, encabezada por una vanguardia, al viejo estilo de las guerrillas marxistas latinoamericanas. Algunos de sus militantes son capaces de reconocer la influencia y la importancia de las ideas libertarias para lograr una efectiva revolución social popular. Volviendo a la práctica, algunas acciones del MRTA liberaron territorios que eran previamente controlados por el estado peruano, y dejaron que el propio pueblo desarrollé un modelo de autogestión. Sin embargo, el MRTA siguió siendo una fuerza militar que ocupaba esos “territorios liberados” y que en última instancia, solo respondía a la vanguardia de esta misma organización. El pueblo no tenía el control total de su propio territorio pues dependía de la voluntad o la capacidad del MRTA para mantener a las fuerzas armadas a raya y su aprobación de la creación de modos de autogestión, aprobación que pudo en cualquier momento cambiar a reprobación.

El MRTA, en su accionar, utilizó medios bélicos no convencionales, como los coche bomba, para atacar al estado y capital, sin pensar que estos pueden matar indiscriminadamente. Grupos emerretistas asesinaron homosexuales, drogadictos, y delincuentes comunes, al igual que indígenas Ashánincas, y algunos de sus propios militantes por medio de “ajusticiamientos”.

Los prejuicios y la intolerancia hacia minorías, al igual que el no comprender las causas de la delincuencia y la drogadicción demuestran claramente que el MRTA nunca tuvo una clara influencia libertaria para que hoy podamos decir lo contrario. El uso de la ley del talión trajo consigo una campaña de “ajuste de cuentas” sin fin que hundió al MRTA en un remolino de violencia que terminó con su propia desaparición.

Renzo Forero

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[1] Historia del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (III Comité Central del MRTA)http://cedema.org/ver.php?id=1572

[2] Comisión de la Verdad. Anexo 2. Pagina 1.http://www.cverdad.org.pe/ifinal/pdf/Tomo%20-%20ANEXOS/ANEXO%202.pdf

[3] Cerpa Cartolini, Nestor. Tomar por Asalto el Siglo XXI. Ultima Entrevista.

http://www.cedema.org/uploads/TOMARPORASALTO.pdf

[4] Extraído de “Historia del MRTA”, periódico Voz Rebelde, nadir.org/nadir/initiativ/mrta/

http://www.scribd.com/doc/20353737/Experiencias-Historicas-del-Anarquismo

[5] Lima Rocha, Bruno. La Democracia, Política de Base Libertaria.http://www.anarkismo.net/article/12299?userlanguage=it&save_prefs=true

[6] Entrevista a la Dirección Estratégica del MRTA. Periódico Venceremos, N#11. Mayo-Junio 2007. http://www.cedema.org/ver.php?id=2081

[7] http://cainsubte.blogspot.fr/2010/10/cuando-el-mrta-se-pinta-de-negro.html

[8] Pagina 21. http://www.cedema.org/uploads/FAR-EPT_2011-03.pdf

Los siguientes comentarios corresponden a la primera versión de este ensayo. Creemos oportuno adjuntarlos al ensayo mismo. 

Comentarios:

Un comunista libertario dijo:
diciembre 14, 2012 en 4:08 pm (Editar)
En primer lugar, agradecer al autor los esfuerzos hechos para desembarazarse de sus prejuicios de clase, esos que expresa cuando comenta que nadie en su círculo social consideraba que lo que Fujimori hizo estuviera mal y que tanto Sendero Luminoso como el MRTA eran “terroristas” que lo querían era “acabar con la sociedad” (siempre ha sido un atributo de las clases altas identificarse a sí mismas como la sociedad en su conjunto: el pueblo no sería más que un ente informe incapaz de vida propia sin el concurso de su dirección política y económica… y es claro que la guerra vista desde las clases medias y altas de Bogotá o Lima es muy diferente de la vivida por trabajadores petroleros del Meta o por pobladores pobres de San Juan de Lurigancho).
Aún así, me da la impresión leyendo el texto de que esos prejuicios, de tipo idealista y liberal, siguen pesando, y mucho, a la hora de tratar de hacer balance de la historia reciente de Perú.
A la hora de enjuiciar una organización, cualquiera que sea, es importante analizar los motivos que marcaron su surgimiento y su ethos, no nos podemos conformar con hacer un sucinto análisis de la ideología de un grupo y del informe emitido por una “comisión de la verdad” creada por los vencedores de un conflicto interno, que si bien reconoce algunas acciones criminales por parte de las fuerzas de las clases dominantes, deslegitima la rebelión contra la injusticia y pone en el mismo plano a víctimas y verdugos.
Es bien sabido que el origen del MRTA está fundamentalmente en la fuerte política represiva contra el movimiento popular urbano que obligó a algunos de sus cuadros más destacados a pasar a la clandestinidad y la lucha armada. Precisamente, el caso del dirigente sindical Néstor Cerpa Cartolini es un buen ejemplo. El MRTA no fue ni “amigo” ni “enemigo” del pueblo, nació del seno mismo del pueblo, de sus luchas por reivindicaciones inmediatas e históricas, de su proceso de concienciación y de acumulación de fuerzas, a su desarrollo histórico, siendo heredero de otras experiencias de autodefensa armada tanto en el campo como en la ciudad. Con sus aciertos y sus errores, con sus virtudes y sus defectos. Lo que no se le podrá negar nunca fue su voluntad de servir al pueblo, de promocionar sus intereses y de hacer frente a sus enemigos históricos.
Las condiciones de una lucha insurgente no las eligen los alzados en armas, les vienen dadas y frente a eso tienen que poner medios. El enemigo emplea frente a ellos el terrorismo de Estado, la infiltración, los soplones, y frente a eso los insurgentes deben tomar precauciones tratando de dañar lo menos posible su humanidad en ese proceso. No se puede afirmar que el MRTA no tomó todos los recaudos necesarios para ello. Pero hay que ser conscientes de que la lucha de clases, y menos cuando se agudiza de tal forma, no es un camino de rosas. Que se lo digan a la CNT española, que tuvo que armar sus grupos de acción y limpiar infiltrados policiales de sus filas.
En cuanto al problema de si el MRTA era más o menos anarquista (y la patética respuesta en ese sentido de un “anarcocomunista limeño”) creo que se trata de un seudo-problema, empezando porque no creo que haya algo parecido a ese “canon anarquista” en el que los sectarios quieren encajonar las luchas populares. Los hermanos Flores Magón eran la columna vertebral del Partido Liberal Mexicano, Nestor Makhno durante la guerra y revolución rusa no era otra cosa que un comandante, la CNT también tenía una dirección nacional… y así se podría seguir con todas las luchas populares en los que sectores identificados con la tradición anarquista han tenido protagonismo. El autonomismo banal es el peor enemigo de las tendencias libertarias realmente existentes en el movimiento popular.
Poco importa si el MRTA se decía o no libertario, a los revolucionarios actuales nos interesa contextualizar su experiencia, aprender de sus aciertos y errores, recoger y aumentar su acumulado… Decir que su desaparición se produjo debido a una espiral de violencia interna es desconocer el papel central que tuvo el terrorismo de Estado en ello y asumir acríticamente el discurso de los enemigos del pueblo. Que, no lo olvidemos, siempre tratan de poner en relieve, aumentar e inventar fallos y crímenes cometidos por integrantes de los movimientos revolucionarios. Así, siguiendo con los ejemplos presentados, también hablaron de que Makhno conducía progromos y era alcohólico, que la columna Durruti mataba homosexuales, que los hermanos Flores Magón asesinaban sacerdotes por el hecho de serlo…
Las experiencias de lucha armada conducidas por militantes formados en la tradición anarquista han adolecido de tantos fallos o más que las conducidas por militantes con otra formación y han sido igual de denostadas (o más incluso) por las “comisiones de la verdad” de su tiempo y lugar.

Bitacora Anarquista dijo:

diciembre 15, 2012 en 12:11 am (Editar)
Agradezco tu comentario “comunista libertario”. Error de mi parte el decir que el MRTA no fue amigo del pueblo. Como indicas, el MRTA nació del seno del pueblo, y el dirigente de origen obrero Néstor Cerpa Cartolini es prueba de ello (véase la masacre de Cromotex)
Con respecto al informe de la comisión de la verdad, usé solo datos específicos y no la opinión de esta sobre la legitimidad de una rebelión armada. Mas de la mitad de la fuentes utilizadas provienen de los comunicados del MRTA.
Sobre el enjuiciar a una organización, concuerdo en que no nos podemos basar sobre un informe gubernamental o un análisis ideológico, pero yo en el documento adjunto al artículo, muestro ejemplos concretos, que a continuación aclaro:
En el caso del asesinato de Alejandro Calderón, el dirigente ashaninka, la mayor parte de la dirigencia del MRTA admite que fue un error, y es justamente este tipo de acciones las que critico en el artículo. De igual manera, los asesinatos a homosexuales y delincuentes comunes han sido justificados por el MRTA, y también esta me parece una desviación ideológica garrafal.
Es cierto, como indicas, que el gobierno utilizó la infiltración para desbaratar al MRTA, pero en los dos últimos casos que mencioné, es claro que el gobierno no tuvo nada que ver. En el primero, el asesinato fue por venganza pues “llego la información” que Alejandro Calderón delató y entregó a un dirigente del MIR. Mejor dicho, el MRTA no tenía pruebas de que eso fuera lo que realmente sucedió, y no midió las consecuencias de asesinar a un dirigente indígena. En el segundo caso, tampoco se trataba de infiltración por parte del gobierno, si no, de la manera como el MRTA decidió actuar contra lo que consideraban anormalidades o patologías (la homosexualidad y la delincuencia). Si bien es cierto que hace 20 años, la mayor parte la sociedad peruana pensaba de esta manera, que yo sepa hasta el día de hoy, el MRTA nunca se ha disculpado de estas atrocidades.
Sobre si el MRTA era o no relativamente anarquista, no fue eso lo que intentaba probar, ni comparto la opinión de aquel “anarcocomunista limeño”. Lo que me interesaba era profundizar sobre la influencia del anarquismo en el MRTA, sobre todo en su praxis.
Cuando tocas el tema de el por qué de la desaparición del MRTA, adjudicas a esta el terrorismo de Estado, menospreciando el papel de la dirección emerretista. Me hubiera gustado tratar en el artículo sobre las innumerables deserciones de cuadros debido a las acciones irracionales de la dirigencia. Un ejemplo, como ya he mencionado varias veces, es el asesinado del dirigente ashaninka, razón por la cual el MRTA tuvo que abandonar la región donde operaba en ese momento.
Concuerdo en que se ha difamado sobre los movimientos revolucionarios, pero los ejemplos que presento han sido admitidos por la dirección del MRTA mismo. Acaso se pueden justificar estas acciones?
Para terminar, estoy completamente de acuerdo que hay que aprender de los aciertos y los errores, pero en tu comentario solo veo que tratas que justificar lo injustificable. No veo una mirada crítica a ciertas acciones del MRTA que, en mi opinión, solo podrían ser condenadas. Es a eso a lo que te refieres con mis prejuicios de tipo “idealista y liberal”? Pues si es así, podemos estar de acuerdo que estamos en desacuerdo.
Saludos libertarios desde Francia.

un comunista libertario dijo:

diciembre 15, 2012 en 6:01 pm (Editar)
Gracias por la rápida respuesta a mi comentario. Lo explico un poco más:
El elemento principal sobre el quería hacer énfasis es que, si el anarquismo fuera un “canon” y lo que lo constituyera fueran unos parámetros éticos inamovibles y ahistóricos, a salvo de errores, tendríamos que retirar el “título” de anarquistas a todas las organizaciones y militantes que se han reivindicado así y han tenido una mínima incidencia, no sólo al MRTA. Ninguna ha estado a salvo de errores. Ya hice alusión a ello en mi anterior comentario, de modo que no volveré sobre ello.
Cuando me refiero a que no se puede analizar a una organización exclusivamente por lo que ella dice de sí misma (ideología) ni lo que dicen de ella sus enemigos (“comisión de la verdad”) lo que quiero resaltar es que lo relevante es ver en qué modo contribuyó a estimular el desarrollo cuantitativo y cualitativo del gigante popular, y en eso creo que nos tenemos que centrar los revolucionarios a la hora de extraer enseñanzas de procesos pasados. Por supuesto sin obviar los errores cometidos, pero sin elevarlos a la categoría de excomulgantes a la hora de enjuiciar experiencias multitudinarias, complejas y propias de un contexto histórico-social determinado.
Sobre las razones de la derrota de un movimiento revolucionario, es claro que nunca cuenta solo la represión del enemigo, sino también factores propios: debilidad interna, mala política de alianzas, falencias en la línea política, elaboración de una estrategia deficiente o mala implementación de la misma… Cuestiones de las que los anarquistas no estuvieron a salvo de incurrir, precisamente.
Un saludo

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2 respuestas a Sobre el MRTA, y su posible tendencia libertaria

  1. Pingback: El MRTA; una mirada mas a fondo | Renzo Guevara

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